Con cada respiro se va

Nara Viktoria | México, 2025

Este proyecto nace en la convivencia diaria con mi padre, mientras su memoria y su cuerpo comienzan a transformarse poco a poco. Lo documento desde un lugar incómodo: soy hija, cuidadora y fotógrafa al mismo tiempo, con todas las contradicciones que eso implica. Hubo violencia. Hubo distancia. Hubo un deseo de huir para protegerme. Y ahora hay cuidado. Hay fragilidad. Hay una reconciliación que no es limpia ni perfecta, pero es real y cotidiana. No es una historia de redención. Tampoco de juicio. Es el registro íntimo de una familia que intenta sostenerse mientras algo se diluye y cambia su forma. Mi madre permanece. Él fuma Yo observo.